¿Qué te viene a la mente cuando escuchas la palabra adicción? ¿Drogas? ¿Alcohol? Probablemente pienses en la adicción en su forma más evidente. No solemos pensar en la persona adicta al chocolate. Ni en la mujer que no puede dejar de comprar productos de belleza porque vive obsesionada con su apariencia física. Ni en el hombre tan absorto en los videojuegos que pasa más tiempo jugando que atendiendo las necesidades de su familia. Ni en esa persona tan pegada a su dispositivo que ni siquiera levanta la vista para mirar a quien le habla. Ni en aquella persona tan obsesionada con su deporte favorito que no tiene tiempo para sentarse a los pies de Jesús. Estas actividades no son necesariamente pecaminosas en sí mismas, pero pueden volverse espiritualmente peligrosas cuando empiezan a gobernar nuestro corazón. Nuestra sociedad nos está programando para ser adictos.
El desafío para nosotros, como discípulos de Cristo y líderes de ministerio, es determinar qué adicciones nos tientan más. ¿Qué domina nuestra vida aparte de Jesús?
Una adicción es una esclavitud del corazón y del cuerpo hacia algo o alguien, generalmente con el fin de obtener placer, consuelo o una vía de escape hacia algo distinto de Cristo.
Ciertamente, a lo largo de las Escrituras vemos mandatos claros de Dios. Existen vicios que la mayoría de los seguidores de Cristo considerarían pecados graves o flagrantes, pero también hay zonas grises.
“Todas las cosas me son lícitas, mas no todas convienen; todas las cosas me son lícitas, mas yo no me dejaré dominar de ninguna.” 1 Corintios 6:12
¿Qué dice la Biblia sobre los teléfonos inteligentes, la televisión, ver deportes, las compras, la caza, los videojuegos o las redes sociales? ¡Absolutamente nada! Pero las Escrituras dejan muy claro que la fuente primordial de nuestro placer debe ser nuestra relación con Jesús.
Teniendo esto en cuenta, aquí hay algunas formas bíblicas y prácticas de superar la adicción como creyente:
- Admite que eres adicto.
Una de las principales razones por las que las personas no logran superar las adicciones en sus vidas es que no reconocen su esclavitud como lo que realmente es: pecado. En cambio, a menudo racionalizamos o justificamos nuestro pecado y, al hacerlo, apagamos la voz del Espíritu Santo en nuestras vidas. Amado creyente, no debemos permitir que nada se interponga en el camino de hacer de Cristo nuestro único anhelo. Lleva tu corazón cautivo ante Jesús y deposítalo a sus pies.
“El que encubre sus pecados no prosperará; Mas el que los confiesa y se aparta alcanzará misericordia.” Proverbios 28:13
También debemos admitir que necesitamos desesperadamente la ayuda de Dios. Solo Dios puede romper las cadenas de la adicción en nuestras vidas. La humildad consiste en recordar que sin Él nada podemos hacer; sí, incluso si somos líderes de la iglesia. Considera lo que dijo Jesús:
“Y mirándolos Jesús, les dijo: Para los hombres esto es imposible; mas para Dios todo es posible.” Mateo 19:26
- Deja que Cristo te consuma.
Por extraño que parezca, la razón por la que somos tan propensos a caer en diversos vicios es que fuimos diseñados para entregarnos por completo a la adoración de Alguien. Fuimos creados para quedar absortos en la gloria de nuestro Creador. La realidad es que una vida consagrada a la gloria de Cristo experimentará un placer genuino y duradero que este mundo jamás podrá ofrecer.
“Me mostrarás la senda de la vida; En tu presencia hay plenitud de gozo; Delicias a tu diestra para siempre.” Psalm 16:11
Entonces, ¿qué aspecto tiene una persona que está consumado con Cristo?
Lo aman Jesús con todo su corazón.
“Jesús le dijo: Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente.”
Mateo 22:37
Sabes que amas a Jesús cuando anhelas estar con Él; cuando tu mente divaga y piensa en Él a lo largo del día, en esos momentos en que no hay nada más que ocupe tus pensamientos. ¿Anhelas a Jesús? Una persona que ama el helado es capaz de salir de casa o hacer lo imposible para satisfacer su antojo de algo dulce. Es innegable que esa persona ama el helado. Del mismo modo, sabemos que nuestro amor por Cristo está creciendo cuando hacemos lo imposible por dedicar tiempo a adorarlo y a sentarnos a sus pies.
Viven como vivió Jesús.
“Como hijos obedientes, no os conforméis a los deseos que antes teníais estando en vuestra ignorancia; sino, como aquel que os llamó es santo, sed también vosotros santos en toda vuestra manera de vivir; porque escrito está: Sed santos, porque yo soy santo.” 1 Pedro 1:14-16
Modela tu vida según las obras y el proceder de Jesucristo en los Evangelios. Que Él sea tu principal modelo a seguir.
- Rodéate de personas que te hagan rendir cuentas.
Estoy convencido de que una de las razones principales por las que muchos cristianos no superan sus adicciones es que se niegan a permitir que otros cristianos les ayuden a restaurarse y a sobrellevar sus cargas, tal como dice Gálatas 6.
“Hermanos, si alguno fuere sorprendido en alguna falta, vosotros que sois espirituales, restauradle con espíritu de mansedumbre, considerándote a ti mismo, no sea que tú también seas tentado. Sobrellevad los unos las cargas de los otros, y cumplid así la ley de Cristo. Porque el que se cree ser algo, no siendo nada, a sí mismo se engaña.” Galatas 6:1-3
Cristiano fatigado, ¡deja que los santos piadosos te ayuden! Abre las puertas de tu corazón a un creyente maduro que te señale a Cristo, te exhorte y te reprenda cuando sea necesario. Eso marcará toda la diferencia. Nunca fue el propósito que corrieras la carrera cristiana en soledad.
¿Con qué adicciones estás luchando hoy? Hay esperanza de superarlas. Si has intentado vencerlas 89 veces confiando en tus propias fuerzas y has fracasado, levántate de nuevo e inténtalo una vez más. ¡Puedes alcanzar la victoria en Jesucristo! Recuerda las palabras de Pablo:
“Todo lo puedo en Cristo que me fortalece.” Filipenses 4:13

Zach Phillips
Youth and Children’s Pastor, Lakeside Baptist Church
Zach is the youth and children’s Pastor at Lakeside Baptist Church in Clearwater, SC, where he and his wife Toni have served for the last 8 years. God has blessed Zach & Toni with two beautiful children, Maelyn & James. Zach and Toni are both graduates of West Coast Baptist College. When he isn’t preaching or ministering to the youth of Lakeside, Zach enjoys spending time with family, playing golf, and watching Tar Heel basketball.
